En la sesión de negociación que la mayoría de la representación sindical de UGT y CCOO, celebró el pasado día 9 de marzo y que llevamos a cabo con la dirección de la empresa Lidl, ha quedado patente las dificultades para solventar de manera adecuada los temas que los negociadores hemos identificado como esenciales del futuro convenio colectivo.
En este sentido existen diferencias esenciales en cuanto a la determinación de la jornada anual, que como sabéis desde la representación sindical hemos planteado 1790 horas y por parte de la empresa han llegado hasta las 1818 horas, y que desde nuestro punto de vista supondría un incremento sobre la media actual existente en el conjunto de la empresa y por tanto no asumible desde nuestra posición. Así mismo quedarían pendientes los criterios definitivos para la distribución de la jornada anual, existiendo diferencias en cuanto a los días de presencia. Nosotros estamos planteando que sea en 224 días y la empresa, si bien se ha movido de su posición inicial, sigue planteando 228 días, que supondría el solapamiento de cuatro días festivos en los de descanso semanal. Tampoco ha quedado concretada la jornada máxima diaria, ni cuantos días de jornada máxima deberá realizar cada persona a la semana, al mes o bien al año.
En materia salarial y sobre el último planteamiento de la empresa, que supondría un salario por hora para el grupo tercero, aún no satisfactorio a nuestros planteamientos, puesto que solo alcanzaría a beneficiar a menos del 50% de la actual plantilla, en el primer año de vigencia, y las perspectivas de mejora las sitúa en el último año de vigencia del convenio en el 2017. Quedando aún pendiente los incrementos para los años 2016 a 2018, que la empresa los sigue condicionando a los resultados de rentabilidad pero sin fijar ninguna garantía salarial que sea garante del mantenimiento del poder adquisitivo.
En relación con el trabajo en domingos y festivos de apertura comercial, cuestión que fue debatida de manera intensa en la sesión del día 9, las diferencias siguen siendo sustanciales; puesto que como recordaréis la empresa planteó desde el inicio su intención de generalizar la obligación del trabajo en estos días de apertura, eliminando la voluntariedad y la compensación adicional que en la actualidad se está llevando a cabo de manera generalizada.
En esta materia se han realizado diferentes propuestas que no han concluido en acercamiento de posiciones, así desde la representación sindical hemos realizado una primera propuesta consistente en salvaguardar la voluntariedad siempre que permita la plantilla necesaria para que se puedan abrir los centros de trabajo y en caso de no alcanzar el número necesario sería obligatorio para el resto de la plantilla de manera rotativa, y manteniendo la compensación adicional que cuantificamos con un recargo sobre el valor de la hora ordinaria que finalmente se pactará en el convenio. Ante esta propuesta la empresa concretó un valor de la hora en domingos y festivos de apertura comercial que se situaba excesivamente alejado de lo que hoy se está pagando, y que cuantificaron en un 30% sobre la hora ordinaria, que en una hipótesis de salario/hora podría situarse en un precio de 3,5€ hora; cuando desde la representación sindical estamos hablando de un precio de 10€ hora adicional al salario ordinario y la devolución del día de descanso.
Así mismo en el debate hemos abordado otras hipótesis sobre el trabajo en domingos y festivos, y que estaría sustentado sobre la decisión voluntaria de la actual plantilla, partiendo de la consolidación personal del valor de lo percibido en el año pasado, que supondría la fijación de un número de aperturas que estarían pagadas por el valor de la consolidación y a partir de ese número un valor para los domingos adicionales que se trabajaran, y que tendría efectos sobre la actual plantilla y las nuevas incorporaciones; todo ello con la previa decisión personal de cada trabajador a aceptar entrar a formar parte de este sistema, quedando exentos de esta obligación los que no aceptasen la misma.
Estos fueron los planteamientos que quedaron sobre la mesa, siendo patente las dificultades para encontrar un punto de encuentro entre las partes y en consecuencia las posibilidades de continuar sondeando sobre el resto de temas, en tanto no seamos capaces de alcanzar solución sobre el trabajo en domingos y festivos.
Así mismo sigue pendiente de concretar los efectos sobre las situaciones de incapacidad temporal, que por el momento la empresa no se ha pronunciado y que desde nuestro punto de vista es un tema importante.
Comentaros que existen otros temas que están muy cercanos entre las partes, tales como clasificación profesional, que estaría conformada por tres áreas funcionales y tres grupos profesionales, con la definición de los puestos de trabajo que lo integrarían y la determinación de los efectos económicos en aquellos puestos donde se realicen tareas complementarias, como pudiera ser el caso de los toreros en los almacenes.
En definitiva podemos deciros que el futuro convenio colectivo de empresa se encuentra en una encrucijada de difícil solución, puesto que las posiciones de las partes están muy alejadas en las cuestiones esenciales, y por tanto quizás sea necesario un proceso de reflexión de las partes que pudieran ayudar a dar un impulso a la negociación, pero que en estos momentos vemos muy difícil.