UN
AÑO MARCADO POR LOS RECORTES Y EL AUMENTO DEL PARO
El
tercer peor noviembre de la serie histórica ahonda aún más en la crisis: en 9
de los 11 meses transcurridos de 2012 ha subido el paro.
Los
datos de paro registrado y afiliación a la Seguridad Social referidos a
noviembre de 2012 sitúan el número de desempleados en la Comunidad de Madrid en
553.762 personas con un incremento en el pasado mes de 4.408 desempleados más, lo que representa un
aumento porcentual del 0,8%.
Madrid
suma otro mes con los datos del paro al alza de tal modo que en 2012 el paro ha
aumentado en 9 de los 11 meses del año en la Región.
Por
sectores, en la Comunidad ha seguido subiendo el paro en todos ellos.
Especialmente significativa es la subida de la Construcción (933 parados más),
que sigue sin tocar fondo.
El
resto se lo llevan el débil sector de Servicios (2.864 más), Industria (278),
Agricultura (160) y el sector sin empleo anterior (173).
Estas
abultadas subidas de las personas en paro en la Comunidad de Madrid nos retrotraen
a las peores épocas de la crisis económica que se inició en 2008.
Efectivamente,
el mes de noviembre, que en los dos últimos años había resultado favorable para
el empleo con sendas bajadas, registra esta vez el tercer peor dato de la
serie, solo superado por los de 2008 y 2009: parece que volvemos a una fase
aguda de destrucción de empleo.
Conviene
echar la vista atrás hasta la aprobación de la reforma laboral del PP de
Mariano Rajoy: desde febrero hasta la fecha el paro ha subido en Madrid en más
de 25.000 personas.
En
cuanto a la contratación, una de las razones que supuestamente impulsaban la
reforma, ésta se ha desplomado en nuestra Comunidad Autónoma: en los últimos
doce meses se han firmado 13.747 contratos menos (un 9.18% de descenso).
Como
venimos comprobando desde ya hace mucho tiempo, el efecto continuado de las
políticas neoliberales aplicadas durante años en nuestra región ha llevado a
que en ella las diferencias entre los que más y los que menos tiene se acentúen
más que en el resto de España.
En
efecto, los peores datos, los referidos a las personas que están en peor
situación, son mes tras mes peores que los del conjunto del Estado.
En
concreto, las personas paradas que no tienen ya ningún tipo de prestación
suponen en Madrid más de cinco puntos porcentuales por encima del conjunto del
país: en nuestra región son ya 246.289, un 44.48% (en España, el 39.08%).
También
son malas las cifras de afiliación a la Seguridad Social. La Comunidad de
Madrid ha vivido un nuevo mes de descenso, con una pérdida de 4.907 afiliados
en el mes de noviembre, (un 0.18% menos).
Además,
continúa el descenso en términos interanuales. Hay 77.504 afiliados menos de
media en Madrid que hace doce meses.
UN AÑO NEFASTO
DE RECORTES Y MÁS PARO
En
este sentido, este año, el 2012, a la espera de lo que ocurra en
diciembre, lo podemos calificar de nefasto en el terreno laboral y
también en lo relativo a la situación económica y social.
Un
año que se inició con la aprobación y puesta en marcha de una reforma laboral
que rompe con los equilibrios básicos de las relaciones laborales que, desde la
transición democrática, han permitido un gran progreso experimentado en nuestro
país.
Podemos
decir, con los resultados sobre la mesa, que la reforma laboral del Gobierno
del Sr Rajoy, no sólo ha fracasado, sino que, de no corregirse, va a ser un
grave impedimento para salir de esta larga crisis.
También
hay que hablar de los recortes, de unas políticas de ajuste aplicadas hasta las
últimas consecuencias, de manera obsesiva por el Partido Popular y que están
empobreciendo de manera irresponsable al conjunto de la población.
Y
es que, a falta de resultados económicos, se insiste en la aplicación ciega de
un catecismo, el del liberalismo económico, que pasa por duros recortes que
afectan a las rentas de los ciudadanos y que, aprovechando la coyuntura y el
miedo, recorta también derechos civiles.
El
año 2013, que en pocas semanas comienza, podrá estar marcado, a lo largo de sus
meses, por la persistencia en los errores o por la búsqueda de fórmulas que,
como en otros países de referencia, están orientadas hacia la senda del
crecimiento económico y, también, del progreso social.
