En las economías que
flirtean con la intervención exterior, las recomendaciones del Fondo Monetario
Internacional (FMI), piloto oficial en estas operaciones de rescate, tienden a
convertirse en ley. Es lo que enseña la historia económica más reciente. Es lo
que asumió el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, cuando subrayó, hace una
semana, que las nuevas previsiones económicas del Gobierno “se parecen mucho a
las que ha suministrado el FMI”. El Ejecutivo español empeoró entonces su
pronóstico para alargar la recesión a 2013, con una caída del PIB del 0,5%,
apenas una décima menos que lo vaticinado por el Fondo. Si hay que hacer caso a
las palabras de Montoro, el Gobierno debería volver a rectificar sus cuentas.
Porque eso es lo que acaba de hacer el FMI. Y no para bien: duplica la caída
estimada en el PIB de 2013, hasta situarla en el -1,2%.
“Las nuevas medidas de
consolidación fiscal tendrán un impacto significativo en el crecimiento, sobre
todo en 2013”, aducen los expertos del Fondo, en un análisis complementario al
informe anual sobre España, que adelantó a mediados de junio. El efecto de esas
medidas este año será más limitado, aunque también acentúa la caída del PIB
(del -1,5% al -1,7%) sobre lo vaticinado por el FMI hace apenas 15 días. En
aquellas previsiones sobre la economía mundial, los técnicos del Fondo avisaron
de que no habían incluido el efecto de los nuevos ajustes que anunció Rajoy el
11 de julio al pronosticar un -0,6% para España en 2013. Que es lo que acaban
de hacer ahora al endurecer su pronóstico de recesión. El Gobierno, sin
embargo, mantuvo que sí había incorporado el impacto en sus cálculos, aunque
Montoro rehuyó aclarar cómo eso era compatible con mantener casi intacta la
previsión del FMI, que lo había dejado fuera.
Las medidas de
consolidación fiscal que llevan al FMI a rebajar sus previsiones son otra
demostración de la influencia creciente del Fondo, al alimón con Bruselas, en
la política económica española. En el adelanto del informe anual sobre España,
el FMI, cuyos técnicos estuvieron en España durante la primera quincena de
junio, recomendaba al Gobierno que subiera el IVA, bajara el sueldo de los
empleados públicos y eliminara la deducción por vivienda. “De momento, no”,
dijo Rajoy un día después de que se publicara aquel adelanto. El 11 de julio
dijo sí a todo. En algunas cosas, como la rebaja de cotizaciones sociales a
partir de 2013, fue incluso más allá que el Fondo, que aconsejaba esperar algo
más.
Los expertos del Fondo
no solo aplauden los nuevos recortes —"están muy bien escogidas para
minimizar el impacto en el crecimiento", en opinión del responsable del
FMI para España, Jean Daniel—, sino que también valoran algunas otras de las
decisiones que se han concentrado en un mes muy intenso. Así, destacan que la
negociación de Bruselas y el Gobierno español para establecer una senda de
ajuste fiscal menos exigente (se retrasó a 2014 el objetivo de bajar el déficit
del 3% del PIB) reproduce casi, de forma milimétrica, sus recomendaciones. Y
que las condiciones a la banca establecidas en el memorandum del rescate al
sector financiero español por el Eurogrupo se ajustan como un guante a sus
propuestas. El FMI no duda en avalar la nueva estrategia del Gobierno respecto
al sector –intervención multimillonaria en Bankia, incluida-, al culpar al
enfoque “gradual” del Banco de España de que entidades débiles hayan seguido
operando.
El grado de
cumplimiento de las recomendaciones del Fondo en el último mes es tal, que
buena parte del informe anual, aprobado el 9 de julio, ha quedado desfasado.
Eso sí, los expertos del Fondo advierten que, aunque las nuevas medidas
ayudarán a reducir el déficit hasta niveles “cercanos a los objetivos” en 2012
y 2013, se necesitarán “más medidas” para alcanzar la meta en 2014, año para el
que pronostica un déficit del 3,6%, frente al 2,8% pactado. “Por ejemplo, en el
IVA”, añade, abriendo la puerta a nuevas subidas más allá del 21% que se
aplicará a partir de septiembre.
Tampoco tiene empacho
en recomendar al Gobierno que en su estrategia de “palos” y “zanahorias” con
las comunidades es necesario “usar más los palos”, en referencia a las opciones
que da la nueva ley de Estabilidad para evitar el desvío del déficit autonómico,
responsable de dos terceras partes del desfase de las cuentas públicas
españolas en 2011. El Fondo no se anda con chiquitas: “Las medidas más
contundentes, como imponer las recomendaciones de una delegación de expertos y
poner a la región bajo la administración nacional, deberían ser aplicadas tan
pronto como las leyes lo permitan”. Habrá que ver hasta que punto el Ejecutivo
atiende este consejo.
En cuanto al impacto
que tendrá el fondo de liquidez para las comunidades, el propia Daniel señala
que no afecta al montante total de la deuda del Estado. "Que el dinero
vaya a una región o un banco no afecta a la deuda", ha declarado.
El Fondo recuerda al
Gobierno algunos de los deberes pendientes, como la creación un consejo de
expertos independientes sobre política fiscal. Y la elaboración de un
presupuesto multianual, algo que también le exigen las autoridades europeas.
En cuanto al desempleo,
advierte de que esa en niveles "inaceptablemente altos",
especialmente para los jóvenes, por lo que advierten de que la situación del
mercado laboral es "muy preocupante". En opinión de los técnicos del
organismo, la reforma laboral que entró en vigor en febrero "es
potencialmente bastante fuerte, pero llevará tiempo que tenga efecto, sobre
todo cuando se aplica en plena caída del crecimiento". Por este motivo,
abogan por centrar los esfuerzos en mitigar el deterioro en lugar de buscar
importantes incrementos en la creación de empleo. Para Daniel, sin embargo,
"es prematuro hablar de otra reforma laboral".
